Varias entidades y organismos han advertido del peligro de las llamadas “Rentas vitalicias“, que han comercializado algunas entidades financieras, como Caixabank o Banco Santander, producto que se ha disparado en los últimos años.

La renta vitalicia, es un producto mediante el cual el cliente deposita cierta inversión en la entidad, a cambio de una remuneración habitualmente mensual. Se trata de una especie de seguro en el que el tomador en pocas ocasiones podrá rescatar su inversión.

Y es que, el verdadero problema radica en que, en caso de que el cliente pretenda rescatar su capital de forma anticipada, el valor de la inversión realizada por el tomador de la renta vitalicia no está garantizada y, de esta forma, en el caso que se pretenda recuperar la inversión, éste tendrá que afrontar pérdidas sustanciales, de las cuales en muchos casos, el cliente no ha sido informado.

La comercialización de este tipo de productos financieros, de igual forma que otros, está regulada en una estricta normativa, la Ley del Mercado de Valores, y normativa MIFID.

Así las cosas, informar sobre la posibilidad de sufrir pérdidas es una obligación legal por parte de la entidad financiera. Cómo lo es asegurarse que la información proporcionada por la entidad es clara, sencilla, comprensible, y SIN OMISIONES SIGNIFICATIVAS.

De esta forma, tal y como establece la doctrina del Tribunal Supremo en materia de productos financieros, “la información debe ser activa y no de mera disponibilidad“. No vale con el hecho de entregar al cliente simplemente un folletín sin firmar por el cliente.

Por ello, es la entidad la que debe estar en disposición de acreditar que con anterioridad a la formalización del contrato, ha proporcionado al cliente toda la información disponible, haciendo especial hincapié en los riesgos asumidos en la misma, de forma comprensible y adaptada al perfil del cliente. 

Modalidades de rentas vitalicias

Este producto financiero ofrece tres posibilidades de disfrute: modalidad de capital cedido, modalidad de rentas constantes o capital reservado y modalidad mixta.

En la de capital cedido, no se puede rescatar nada del capital hasta el fallecimiento del asegurado, que a cambio obtiene una renta vitalicia más alta. No hay nada que heredar.

En la forma de rentas constantes, la renta es menor porque se puede cancelar el seguro cuando así se decida obteniendo el valor de mercado de dicho producto y, en caso de fallecimiento, los beneficiarios obtienen el 100% de la prima.

Por último, la modalidad mixta es una mezcla de las dos anteriores, pues se cede sólo parte de la aportación a la compañía. De esta manera el rescate sería posible en cualquier momento, pero su valor será el que marque el mercado entonces y en caso de fallecimiento, los beneficiarios sólo reciben un porcentaje de la aportación.

Si tiene dudas al respecto, no dude en contactar con nosotros.

Email: avallslegal@gmail.com

Tel: 645 90 87 06

 

ancianos-mujeres-ciencia--644x362

 

Anuncios